A veces me paro delante suya, absorto la observo y no pienso nada, no hago nada, no respiro nada. A veces me paro delante suya, ya no se si la observo o me observa ella, no alcanzo a distinguir su mirada; no alcanza el recuerdo a recordar. ¿Y si no es ella? Y entonces el lamento se desvanece hasta la proxima copa. (Alberto Rodriguez De La Cruz.)